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julio 2, 2023El cannabidiol (CBD) ha despertado el interés de la comunidad científica por su potencial terapéutico en una serie de condiciones de salud. El Alzheimer y el Parkinson están entre los temas donde más se exagera. Aquí revisamos qué se ha publicado realmente y por qué no alcanza para concluir nada: ningún producto con CBD trata estas enfermedades, y nosotros no vendemos nada para ellas.
Qué son las enfermedades neurodegenerativas
Las enfermedades neurodegenerativas son trastornos que afectan a las neuronas, las células del sistema nervioso que ayudan a controlar todo, desde el movimiento muscular hasta la memoria. En enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, estas células se dañan y mueren con el tiempo, llevando a una disminución progresiva de la función mental y física.
Casi todo lo que se ha publicado sobre el CBD y las neuronas viene de cultivos celulares y de modelos en animales. Esos resultados no se trasladan directamente a las personas: de hecho, la Sociedad de Trastornos del Movimiento concluyó en 2018 que la evidencia era insuficiente para recomendar el CBD en la enfermedad de Parkinson.
CBD y la enfermedad de Alzheimer
En el caso de la enfermedad de Alzheimer, la inflamación cerebral juega un papel clave en la progresión de la enfermedad. No existe ningún estudio en personas que muestre que el CBD modifique el curso de la enfermedad de Alzheimer.
CBD y la enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la muerte de neuronas en una parte del cerebro llamada sustancia negra. La idea de que el CBD podría proteger esas neuronas viene de estudios en animales; en personas no se ha comprobado.
Vale la pena revisar con calma el estudio de 2014 que casi siempre se cita, porque aquí estaba mal descrito. Es el de Chagas y colaboradores en el Journal of Psychopharmacology (doi:10.1177/0269881114550355): un ensayo exploratorio doble ciego con 21 personas repartidas en tres grupos de siete (placebo, 75 mg y 300 mg al día) durante seis semanas. No encontró diferencias en la escala de síntomas motores y generales (UPDRS) ni en los marcadores que midió; la única diferencia fue en un cuestionario de calidad de vida (PDQ-39) entre el placebo y la dosis de 300 mg, con una p de 0.05, justo en el límite. No midió síntomas psicóticos, y sus propios autores pidieron estudios más grandes antes de concluir algo.
Es importante señalar que, aunque estos hallazgos son prometedores, la investigación sobre el CBD y las enfermedades neurodegenerativas está en sus etapas iniciales. Se necesitan más estudios para confirmar estos resultados y entender completamente cómo el CBD puede ser utilizado en el tratamiento de estas enfermedades.
Dicho de forma directa: no hay evidencia que respalde el uso del CBD en enfermedades neurodegenerativas, y la evidencia anecdótica no es evidencia. Si tú o alguien de tu familia tiene un diagnóstico de Alzheimer o de Parkinson, lo primero es el tratamiento que indicó el neurólogo. Nunca lo suspendas ni lo cambies por un suplemento, y comentáselo si piensas tomar cualquier otra cosa, porque el CBD puede interactuar con varios medicamentos.
En resumen: los estudios que existen son de laboratorio, en animales o con muy pocas personas, y el único ensayo clínico que suele citarse no encontró diferencias en síntomas. Eso no es una promesa, es un punto de partida para más investigación.
Fuentes: Chagas y colaboradores, Journal of Psychopharmacology, 2014 (doi:10.1177/0269881114550355); Chagas y colaboradores, Journal of Clinical Pharmacy and Therapeutics, 2014 (doi:10.1111/jcpt.12179).
Este texto es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.
